Dengue en Cuba
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Maduro por un Cabello
Dicen que Raúl Castro está que echa humo con Maduro. ¿Se equivocó Fidel
al elegirlo? Raúl no se guarda para decir, que él siempre prefirió a
Cabello: ‘hombre arrecho’ sin blandenguerías
viernes, febrero 21, 2014 | Rolando Morelli

FILADELFIA, Estados Unidos – Dicen que Raúl Castro está que echa humo
con Maduro. Así será el cabreo cuando éste ha trascendido ya a los
diversos círculos del poder en La Habana, de modo que lo comentan entre
sí muchos cubanos destacados por el régimen intervencionista en
Venezuela. Se dice incluso que hasta ha pensado llamar a rendir cuentas
de su penoso desempeño al virrey caraqueño porque “con un ejército en la
mano como tiene —ha dicho con su voz rasposa— y aún no ha podido
aplastar a los revoltosos esos. ¡Conmigo los quisiera yo…!”.

Todo parece apuntar a que Fidel se equivocó al insistir en Maduro como
“el hombre a propósito para dar continuidad al Proceso revolucionario”
—léase el continuismo chavista, y ahora Raúl no se guarda para decir,
que él a quien siempre prefirió y propuso fue a Diosdado Cabello:
“hombre arrecho —ha dicho, empleando este venezolanismo— y sin
blandenguerías ideológicas, que sabe bien lo que hay que hacer, y no
anda perdiendo el tiempo…”. En otras palabras, dispuesto a sacar los
tanques a la primera de inconformidad, según el modelo cubano puesto en
práctica innumerables veces, la primera de las cuales tuvo lugar en la
ciudad de Cárdenas el año 1960, de lo que da cuenta entre otros, el
propio Carlos Franqui, entonces miembro de la élite gobernante, en su
libro Retrato de familia con Fidel.

Pero el asunto que debe interesarnos más ahora, no es el de quién pagará
los platos rotos en Venezuela para contentamiento del Regente en Jefe
cubano y Eterno Heredero al Trono Imperial, sino en que medida Maduro,
que no es Lenin, tampoco llega a la medida de Stalin como debía ser,
según La Habana. Porque los muertos a manos de la Guardia Nacional y
las motorizadas chavistas de inspiración cubiche, se cuentan por
decenas, e incluyen a una pobre muchacha que por su belleza llegó a ser
reina de turismo, y por cuenta de su integridad como venezolana, se
hallaba participando de una protesta estudiantil, pero las
manifestaciones antigubernamentales están muy lejos de acabarse, o de
ser sometidas. Y esto es importante reiterarlo y destacarlo. Los muertos
son muchos, pero pueden llegar a ser más, porque el pueblo ya no puede
tolerar más tiempo los abusos y la ineficiencia administrativa, y Maduro
y sus correligionarios no son de reconocer lo que desde un principio
debía ser evidente, hasta para ellos.

Lo que se impone ahora, es denunciar entre otras cosas, la obstinación
del chavismo y el apagón mediático impuesto por el chavismo madurista a
los medios que aún se atreven a informar al pueblo venezolano y al mundo
de lo que sucede, y de porqué ocurre de este modo. Hay que ver para
creer, el miedo y la cautela que priman, hasta en los medios más
valientes, y se observa en los titulares. Entre tanto, los medios
oficiales arrebatados muchos de ellos a sus legítimos dueños por el
chavismo, distorsionan los sucesos y reiteran su propio mantra de que
los violentos y responsables de la violencia son los otros: los
opositores, (esos estudiantes como Leopoldo López, a quienes Maduro ya
ha condenado antes del juicio), y no el propio discurso del jefe del
gobierno, descalificador, agresivo, siempre crispador, para no hablar
del desastre socio-económico impuesto al país por las políticas
chavistas, de las que Maduro (y su pajarito) son las caras más visibles.

Porque no habría que perder de vista que la máscara “democrática” de los
comunistas es eso simplemente: un complemento de quita-y-pon del que
estos se sirven para asistir al baile democrático con toda impunidad,
mientras cuchillo en manga apuñalan por la espalda a quienes perciben
como potenciales rivales. El baile, ya se sabe, concluye en un baño de
sangre, y con la proclamación desembozada entonces, de las verdaderas
intenciones de los matones ideológicos.

En Venezuela, contrario a lo que el impaciente Raúl Castro quisiera, el
chavismo no ha podido deshacerse del todo ni con la prontitud que le
gustaría a él, de su lastre democrático, porque una parte considerable
de la sociedad ha ofrecido resistencia, a pesar del reparto sin recato
de prebendas del chavismo para captarse adeptos inmediatos, y de la
importación masiva de adscriptos a la vertiente ideológica del chavismo.
Tampoco Venezuela es Cuba, (año 1959) atrapada entre los hilos de una
conspiración tramada con éxito por la entonces poderosísima Unión
Soviética, con la complicidad de esos dirigentes cubanos que hoy llevan
más de medio siglo en el poder, y el proceder vacilante del Departamento
de Estado norteamericano.

La democracia venezolana sobrevive (a pesar de la erosión del chavismo),
porque la sociedad civil no ha sido desmantelada aún y el país no ha
llegado a ser todavía una gran cárcel ideológica. De perderse esta
batalla del pueblo venezolano, el próximo paso del chavismo iría
precisamente en esta dirección. Ya se ha iniciado la penetración y el
control del sistema educativo. 60 000 agentes de origen cubano están
encargados de montar este andamiaje. ¡Ojalá la suerte acompañe la
firmeza de los demócratas de Venezuela, en su propósito de sacudirse de
una vez la coyunda de la opresión y la miseria, que constituyen el
chavismo y el desprestigiado proyecto del “socialismo del siglo XXI”!
Entonces sí que iba a rabiar de lo lindo Raúl Castro.

http://www.cubanet.org/venezuela/maduro-por-un-cabello/

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