Dengue en Cuba
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Dengue en Cuba
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La Marabú Company S.A.
Jueves, 07 de Junio de 2012 12:31
Escrito por Víctor Manuel Domínguez

Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) Las alternativas de una
revolución para salir del inodoro social en que florece su estirpe, son
muchas y se multiplican a tutiplén.

Quienes se alegraron porque la compañía española Repsol anunció que las
aguas de la plataforma insular no contenían ni una botella de petróleo
para encender un farol, no calcularon la variedad de recursos que
tenemos para sobrevivir.

Es increíble el nivel de inventiva de nuestros soñadores a perpetuidad.
Incomparable su empeño en regalarnos una tecnología de punta que
ridiculiza los cacharreos pleistocénicos de otros científicos que
anuncian descubrimientos desde el primer mundo.

El anuncio de la creación de La Marabú Company S.A el pasado 23 de mayo
nos demostró que somos los propietarios de la mayor reserva de
combustibles no fósiles a nivel internacional, gracias a la tan
vilipendiada planta que crece en cada intersticio de la nación.

Según refirió al periódico Juventud Rebelde Reinier Abreu Naranjo, su
proyecto "Marabú, Guao, Hierbas y Atajanegros (MAGIA), entre otras
plantas espinosas", fue la tesis que validó su doctorado en la
Universidad José Martí, en la provincia de Sancti Spíritus.

El sustento teórico y práctico de la investigación sobre las ventajas
energéticas de la biomasa, demuestra que con las 112 000 hectáreas
sembradas de marabú en el territorio espirituano, sus pobladores se
podrán alumbrar, cocer el guiso, calentar el agua y vencer otras
diabluras electro-preocupantes durante treinta y seis años.

El proceso para obtener combustible del marabú en sustitución del
sobrevalorado petróleo, es sencillo y económico hasta para un tarugo cubano.

De acuerdo con el especialista en palos y marabuzales, mediante la
torrefacción a 250º C ocurre la deshidratación del material, reacciona
parte de la hemicelulosa y disminuye la masa, lo que hace que aumente la
densidad energética, y allá van corrientazos.

Traducido al español de solares y madrigueras: con trece toneladas de
marabú por hora, y ciento nueve hectáreas diarias del
tronco-combustible, se puede generar una potencia de diecinueve
megawatts cada sesenta minutos, suficiente para abastecer una ciudad
como Sancti Spíritus.

Es decir, que de ahora en adelante, y como se precisa en el Lineamiento
247 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en
busca de fuentes renovables de energía, quien ose arrancar aunque sea un
gajo a una planta de marabú, será fusilado.

La compaña contra la proliferación del marabú queda abolida por decreto.
En su lugar, serán premiados los cultivadores de la planta y se abrirá
una cátedra en la casa de altos estudios espirituana, tal como se hizo
cuando pretendimos alumbrarnos con boñigas de vaca y cagajones de caballo.

Pero si aquella vez la mierdentina luminosa fracasó por la escasa
deposición de vacunos y equinos ante la crisis de hierbas provocada por
el bloqueo norteamericano, hoy tenemos la materia prima garantizada.

En Cuba, la existencia de marabú a nivel nacional sólo es superada por
la de militantes del partido, y como todos saben, esta mezcla en
combustión es capaz hasta de hacer cenizas los fogones.

En el marabú, como antes en el café caturra, en la caña, el tabaco, el
ron, la zeolita, las bostas, los cagajones y cuanto perendengue sirva de
consuelo a la miseria, se encuentran enclavadas, como espinas, nuestras
soluciones a la penumbra social que nos habita.

Nadie quedará exento de aportar al país su cuota de marabú. Quienes por
su edad no lo puedan hacer en materia, tendrán que hacerlo en esencia.
Toda la tierra, el aire y el agua del país, están abiertas a proposiciones.

Nuestros nobles y bien cuidados ancianos, practicantes por ocio de la
reventa de la cuota de café, de Cerelac, de herrumbrosas medallas con un
baño plateado y de periódicos, podrán portar, en su trajín existencial,
una mata de marabú pintada en la libreta de racionamiento.

Los niños, esos angelitos con presente y futuro garantizados, serán
integrados a los círculos de interés "El marabuzal y los siete
enanitos", "El marabú con botas", "El marabucito", "La marabucienta", y
"El marabú en el país de las maravillas", entre otras iniciativas que
mantenga ocupada, aunque en ascuas, a la grey infantil.

En cuanto a los adultos, como siempre, serán los responsables de sacar
adelante otra tarea de la revolución. Es verdad que no han tenido suerte
en los últimos cincuenta y tres años y las han incumplido todas (menos
las cuotas de la emigración y las reuniones del Comité), pero ahora con
la marabulización de la isla todo será distinto.

Las condiciones están creadas, y si cada cubano porta en su corazón y
cerebro una raíz de marabú, y en su baño, jardín, o bajo la cama siembra
un gajito de la planta, el combustible nos garantizará el futuro de la
nación, y por carambola el de la cocina, ya que el pasado y el presente
están jodidos.

Es hora de sembrar marabú, cubanos. La patria nos convoca a no dejar
siquiera un milímetro de tierra, un parque, una azotea, el pabellón de
una oreja, y hasta el ombligo si es necesario, sin sembrar una planta
hasta ayer satanizada y hoy convertida en una bendición.

Adelante, cubanos, acabemos de una vez por todas con la especuladera del
capitalismo, la dependencia del arepazo venezolano, el yutonismo chino y
el estreñimiento iraní.

Gloria a los héroes que cayeron bajo la ignominiosa acusación de ver
como sus tierras se llenaban de marabú. Honor a quienes por cada boniato
patrio que cosecharon sembraban seis hectáreas de la energética planta.

Vivas a La Marabú Company S.A por alejarnos de los guiños perpetuos del
apagón. Cubanos, al llamado del marabú, hay que gritar: "¡Presentes!"

Eso se los sugiero yo, Nefasto "El marabucero"

Para Cuba actualidad: vicmadomingues55@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/cuba-sociedad/humor/4261-la-marabu-company-sa.html

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